Berna


 

Berna llegó a Asturias el 18 de mayo de 2012. Llegó de acogida, segunda acogida en mi casa. Como casa de acogida, suele pasar que te encariñes de alguno de esos pequeños, y ella consiguó enamorarme.

 

Galgo diferente a los que generalmente estamos acostumbrados a ver, de pelo largo, toda espelurciada. Aparentemente no parecía muy inestable, pero desde el primer día fui notando sus miedos… que con las horas quedarían claros. No sabía lo que era una televisión, un sofá blando, el ruido de una puerta cerrándose hacía que mirara con unos ojos como si se le fueran a salir de la cara, una voz un poco mas alta de lo normal… El primer paseo, me dio una muestra clara de sus inseguridades, básicamente los hombres. Pasear con ella y cruzarnos con un hombre era tarea difícil, ni por asomo quería pasar a su lado, cuanto mas lejos mejor.

Los primeros días que íbamos a ver a sus amigos, a echar carreras, fueron la clave para entenderla. Su miedo no era únicamente a los hombres en particular, sino a la gente en general. Se escondía en cualquier sitio para que nadie se acercara a ella, y sólo yo y una mano amiga podíamos tratar con ella para tranquilizarla. Su miedo hacia perros que no conocía también era latente, huía de ellos o bien era sumisión pura.

 

Con el paso del tiempo fue cogiendo confianza con los conocidos, bien con algunas personas, bien con otros perros. Poco a poco se iba notando un cambio en ella, aunque con los desconocidos la historia seguía siendo complicada.

 

El 1 de julio, una posible adopción y una situación desagradable hicieron que fuera imposible dejarla marchar, Berna formaría parte de mi familia para siempre desde ese día. La situación quizás no era la más idónea y estable para esa responsabilidad, pero mi responsabilidad con ella empezó el día que llegó a casa, y no iba a dejar escapar a un ser tan maravilloso que me sacaba una sonrisa cada mañana.

 

A punto de hacer los 9 meses en su nueva vida, ha ido avanzando poco a poco a con sus miedos. Es un camino difícil, basado en paciencia y perseverancia, pero en el que cada vez que uno de sus miedos es superado aunque sea por un minuto, te da fuerzas para seguir adelante y hace que te sientas orgullosa de ella.

Hoy por hoy podemos pasear sin que intente escapar del mundo, socializa con muchos perros, aunque algunos desconocidos todavía se le resisten, e incluso cuando la agobian planta cara, cuestión de confianza. Con los desconocidos aún sigue siendo esquiva, sobre todo cuando hay mucho alboroto, aunque nada que ver con lo que era cuando llegó. Pero con la gente que conoce…es pura alegría y felicidad. Ir a correr y mirar el mar son sus pasatiempos favoritos, es juguetona, nada posesiva y en casa es tranquilidad absoluta, simplemente es… perfecta.

Aún le queda, nos queda, un largo camino por recorrer. Seguramente muchos de sus traumas jamás desaparezcan, pero puedo decir en voz alta que es feliz, y que esos miedos…tenemos todo el resto de su vida para intentar dejarlos a un lado. Sólo ella sabe lo que hay dentro de su cabeza, y ella marca el ritmo para olvidar los malos recuerdos de una vida que ya es historia.383651_228476727287520_1564957019_n IMG01496-20121203-1614

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Un pensamiento en “Berna

  1. Leer historias como la de Berna me hacen muy feliz.Sabes que comparto una situación parecida a la vuestra y te comprendo perfectamente.Cada paso que dan adelante es una alegría enorme.Aunque nunca lleguen a perder todos sus miedos no importa,ya sabes…”nobody is perfect”.Un beso muy fuerte.

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