Nelson


 

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Nosotros somos “gente de gatos” como yo digo. No me llamaban especialmente los perros, y nunca me había planteado tener uno, y menos en un piso. Pero, en un arrebato, visitando la página de Galgo Astur me quedé prendada de esta raza. Había oído que tenían un carácter gatuno en casa y sin pensarlo dos veces me puse en contacto con la asociación. Rellené un formulario y a los pocos días David y María vinieron a casa. Nos explicaron con detalle el proceso de adopción y el carácter y cuidados de los galgos. Justo cuando terminamos la entrevista David me preguntó si había visto alguno en la página que me gustase y le dije que me había llamado la atención Nelson. Se
sorprendió y me explicó que en 5 meses que llevaba de acogida en Asturias nadie había preguntado por él. Más me sorprendí yo cuando a los pocos días Maca y Vero, sus mamis de acogida, nos lo trajeron a casa para ver si era compatible con nuestros gatos: galgo más bueno y tranquilo y que no tuviese una hogar definitivo! Así que al instante nos decidimos y ya teníamos claro que Nelson pasaría a formar parte de nuestra familia.WP_000248

Nelson es un galgo bueno, tranquilo y feliz. No vino con muchos miedos y es una maravilla de perrín en casa: no ladra, desde que vino a vivir con nosotros no ha hecho ni un pis ni caca en casa, no ha roto y comido nada, no roba comida, es mimoso y con los gatos mantiene una relación cordial. El miedo que tiene es a que los perros grandes machos le olisqueen, se pone muy nervioso y se intenta zafar. En cambio, cuando vamos por la calle y ve un galgo a lo lejos en seguida empieza saltar y a trotar queriendo ir con él, es increíble pero se reconocen entre ellos! Se queda muy bien solo en casa y también en otras casas si nosotros no estamos. Lo que menos le gusta son los suelos de parquet porque resbalan, pisar alcantarillas y la lluvia. Lo que más el sofá y la manta, meterse en los maleteros de los coches, correr en Galgolandia y la hora de comer XD.

Desde que llegó hasta hoy no nos arrepentimos de la decisión ni un sólo día. No nos cabe en la cabeza que fuese dejado por su dueño en la perrera para ser sacrificado al día siguiente porque no le valía para nada (gracias Marta por sacarlo de ahí)Nel perrera

. Pero lo que más nos sorprende y nos da una lección de vida cada día es que, a pesar de las penurias que habrá tenido que pasar, incluso estando en la perrera, en las fotos que pude ver de él en esos momentos, y estando entre rejas y en el estado de malnutrición en el que estaba, se le ve contento. Muchas veces pienso que si el dueño los llevó en coche hasta la perrera, incluso en esos momentos, y sin saber a dónde iba, Nel se subió todo
contento al maletero.

Esa alegría suya es la que me hace quererle más cada día.WP_000520

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Trece


A Trece le abandonaron el día 11/02/12, hoy justo hace un año. Le dejaron cerca de una residencia canina en Madrid y durante unos cuantos días estuvo rondando por allí sin comer, sin beber, con muchísimo frío y sin dejarse coger. Su único objetivo era no perder de vista el camino por el que se alejó el coche de su “querido dueño”.

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Ya vencido por el agotamiento ,de esperar a quien allí le dejó, y roto al saber que no volverían a buscarlo no tuvo más remedio que rendirse. Ahí comenzó su nueva vida.

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Trece es un galgo muy especial. Es de color miel y tiene una mirada que te deshace. Es grandote, super cariñoso, dócil, obediente y muy tranquilón aunque, a veces, un poco cabezota. Tiene una forma de pedir mimines con la patina que me vuelve loca. Fue amor a primera vista.

Lleva con nosotros desde el día 13 de Mayo del 2012. Casi no lo había hablado con mi familia cuando lo llevé a casa pero todo fue tan  fácil con él…

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Desde el primer momento se lleva genial con su hermano Gael (aunque son como el día y la noche) y con el resto de perros es muy sociable y juguetón. Le encanta correr por la playa y por los prados… ah! y los palos. Los palos son su debilidad.

Pero Trece, como muchos otros peludillos abandonados, también tiene sus miedos y él tiene pánico a los hombres que no van acompañados por un perro, a las muchedumbres y a los barullos.

Al principio en casa le costó hacerse un poco con mis hijos y mi marido pero sin problemas, aunque reconozco que está muy enmadrado.

La calle es otro cantar, si le llevo a él solo, va mirando a todos los lados. No le gusta nada que se acerque alguien por detrás. Desconfía de todo. Su rabito siempre está escondido, hay veces que pienso que se le va a salir por la boca.

Con mucho cariño, paciencia y constancia vamos superando estos miedos y cada vez va saliendo más ese ser que a fuerza de patadas y golpes quedó enterrado.

Trece es todo un campeón y aunque ya tiene sus añitos y una mala enfermedad (lehismaniosis) cada día está más cerca de conseguir la felicidad completa y nosotros estaremos a su lado.

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