SER CASA DE ACOGIDA HA SIDO UNA DE LAS MEJORES EXPERIENCIAS QUE HEMOS TENIDO.


EL año pasado decidimos adoptar un perro, lo que no sabíamos era dónde; hasta que

conocimos a los galgos y la Asociación Galgo Astur. Adoptamos a Jazz en marzo del 2014, y fue

lo mejor que hemos hecho.

Con el tiempo nos planteamos ser casa de acogida; pero queríamos que Jazz estuviera

en casa por lo menos un año y estuviera totalmente adaptado.

Nos surgían dudas respecto al tema:

– ¿Cómo se adaptaría a nosotros?

– ¿Cómo se llevaría con Jazz?

– ¿Cómo sería dejar sólos a dos perros en casa?

– ¿Podríamos pasear a dos perros una sóla persona?

– Estábamos de alquiler, ¿y si nos destrozaba algo?

Pero todas esas dudas se disiparon el 11 de Enero, cuándo me hablaron de Sella, el día

12 ya la teníamos en casa. Esa preciosidad necesitaba mimos y cuidados, y nosotros estábamos

más que dispuestos a dárselos. Venía con una patuca rota; estuvo dos meses en casa y

realmente ha sido una pasada ver cómo evolucionó y cómo mejoró. Es una perra muy

vivaracha con la que hemos disfrutado un montón. Alguna sí que nos ha liado en casa a pesar

de estar coja, cómo por ejemplo sacar la caja de las chuches y zámparsela de una asentada con

su compi de granujadas, comerse algún que otro rollo quita pelusas, decapitar algún peluche,

desperdigar basura por casa, ¿pero y qué? No es nada que no tenga solución, no es nada con

lo que no nos hayamos reído al ver su cara de culpabilidad. No es nada comparado con la gran

satisfacción de verla feliz.

Ahora está con una gran familia, que la quiere y la adora; está cómo una reina.

sella

A la semana de entregar a Sella llegó Nuka, una perrita joven y sin miedos; sólo la

tuvimos una semanita ya que encontró con gran rapidez una familia, no le ha dado tiempo a

hacernos ninguna trastada. Ahora tiene un compi de batallas que se llama Nano.

nuca

Y nuestra última acogida (por el momento) ha sido Menta, venía con miedo al ir por la

calle; pero en casa era todo lo contrario; activa, juguetona y sobretodo muy muy mimosa; no

dejaba escapar la oportunidad de acurrucarse junto a nosotros; y estaba todo el día pegada a

Jazz. Con ella surgió nuestro mayor inconveniente, el dejarla marchar. Nos tenía totalmente

enamorados. Pero si queríamos seguir siendo casa de acogida la teníamos que dejar ir con su

nueva familia, dónde tiene un hermano gatuno que se llama Felipe y otro hermano roedor que

se llama Hugo.

menta

Recomendamos al 100% que probéis a ser casa de acogida, estamos seguros que os

encantará y tener en cuenta que nuestros peludines os lo agradecen. Cuántas más personas

colaboremos en esta gran labor, más galguitos estarán a salvo recibiendo todo el cariño que

merecen.

Nosotros sin duda repetiremos.

Ángel, Saray y Jazz

acogidas

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