Casas de acogida; Rosa, una amplia experiencia como casa de acogida


Permitidme que os cuente mi experiencia personal como amante de los animales, dueña de 3 perros y casa de acogida.

Todos los perros que tuve han sido adoptados, conozco la realidad de las torturas, maltratos y abandonos a los que son sometidos muchos, muchísimos perros en España, por lo que moralmente me siento incapaz de comprar.

Un día, por casualidad, conocí a varios Galgos y su “mundo” e indagando sobre Galgos y Podencos me informé y leí sobre las atrocidades que se cometen con ellos. No comento más sobre estas atrocidades, todos y todas las conocemos…o quizás no y deberíamos conocerlas. Sólo deciros que cada año se sacrifican en España 50.000 Galgos después de la temporada de caza, y los Podencos en canarias….sin comentarios.

Por ello, hace 3 años decidí adoptar un Galgo, tenía 4 meses cuando llegó a casa…el pequeñín!!!

La adopción se realizó a través de Galgo-Astur y, ahí comenzó mi “andadura” con esta familia tan especial y maravillosa. A través de todos sus integrantes llegué a conocer en profundidad la realidad de estas razas y su carácter.

Hay mucha desinformación y desconocimiento sobre esta raza, ya que no son perros nerviosos y no necesitan vivir en el campo o hacer mucho ejercicio; son animales nobles, hogareños y estupendos compañeros para los niños y las niñas.

Si, yo había adoptado uno, pero quedaban muchísimos más Galgos y Podencos sin esperanza y yo quería ayudar, dentro de mis posibilidades, “un poquito más”. Por ello, al conocer la oportunidad de colaborar con Galgo-Astur como casa de acogida, me animé!.

He tenido ya 5 galgos en acogida; sufres cuando algunos llegan con unas heridas físicas o emocionales tremendas, suelen traer mucho miedo y desconfianza hacia los humanos, necesitan tiempo para confiar en nosotros.

Poco a poco observas los pequeños o grandes avances que se suceden día a día…porque nosotros somos eso que ellos necesitan para sobrevivir a la terrible experiencia pasada, somos ese eslabón que les llevará a una vida tranquila y permanente en el hogar adecuado. Quienes vamos a permitir que, al final de todo el sufrimiento puedan llegar a tener “su familia”.

Es una gran responsabilidad cuidar y educar a un perro, es verdad, a veces estamos llenos de inseguridades y miedos que nos agobian y nos impiden tomar esa decisión y si consideramos ser casa de acogida pensamos en lo más duro, el momento de la despediweb_fIBI.01da, pero hay que cambiar el pensamiento, nos tenemos que decir: el que se va estará bien, muy bien en su nueva casa y el que está en peligro agradecerá el hueco que queda en mi casa.

Cuando veas la felicidad del primer acogido en su hogar y recuerdes que fue gracias a ti que no acabó muriendo en la calle…abrirás de nuevo las puertas de tu casa y tu corazón al próximo.

Si os gustan los perros y queréis disfrutar de su compañía, lealtad y todos los demás beneficios que nos aportan, tanto si ya tenéis uno como si no, yo os propongo que os informéis y animéis a probar esta experiencia de ser casa de acogida.

(En la foto Fibi, actualmente en acogida con Rosa)

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