Primer año en casa con Bruce


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Somos dos y después de un año pensamos “como no lo habríamos hecho antes”.

El 6 de junio de 2014 Bruce entro en nuestras vidas y fue lo mejor que nos ha pasado.

Teniendo en cuenta que nuestra experiencia con perros era totalmente nula, no nos ha salido

tan mal… Siempre conoces a alguien que tiene uno y te cuenta todas las virtudes e

inconvenientes, pero cuando nos decidimos a ir a un paseo de Galgo Astur todo cambió.

Todos los comienzos son difíciles y más siendo inexpertos, pero siempre hay una mano para

ayudarte y en eso estamos muy agradecidos a un montón de gente que lo ha hecho, gente

maravillosa que dedica su vida a estos grandes y “olvidados” amigos.

El galgo por sus circunstancias y vida, nos gustaba especialmente y cuando conoces como es

esta raza te enamora muchísimo más

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Bruce, es un perro listo y su capacidad de aprendizaje es infinita y nos lo ha puesto muy fácil.

En realidad fueron nuestros miedos e inexperiencia lo que más ralentizo la adaptación entre

todos, pero poco a poco todo se normaliza. ¿Trastadas? ¿Y cuál no? el mando a distancia

guarda grato recuerdo de sus colmillitos y alguna que otra planta ha desaparecido de casa,

pero él llena todo nuestro tiempo y espacio.

Bruce, y en general todos los galgos, solo necesitan tiempo, constancia y paciencia.

Paciencia infinita para que su nueva vida sea plena y buena, para conseguir una fantástica

convivencia.

Su única obsesión, los gatos, un hilillo cuelga de su boca cuando los ve… pero nada más, no

tiene miedo a nada, ni escaleras, ni ascensor, ni coches, ni bicis, ni niños, ni truenos, ni

petardos… La suerte de Bruce es que, creemos, que no lo utilizaron para cazar, solo malvivía.

Le encanta el pan y los arbustos, todo tipo de arbustos, los arbustos le pierden, correr con sus

amigos/as, tirarse al sol y ocupar todo el sofá; largas son las batallas entre Bruce y nosotros

por el mejor rincón de nuestro sofá.

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Uno de los grandes miedos que teníamos era esa errónea creencia popular de que los galgos

necesitan correr mucho. Nada más lejos de la realidad, Bruce duerme al menos 20 horas

diarias, las otras cuatro descansa, y si toca correr, corre como el que más. Pocas cosas hay

más bellas que un galgo en carrera, siempre en un lugares controlados y a su debido tiempo.

Pero son sprinters, en cinco minutos acaban agotados y descansando a tu lado (o subido a

una silla, como es el caso de Bruce).

Aún recuerdo cuando “alguien” nos dijo: los galgos transmiten una enfermedad: la galguitis,

en aquel momento no lo entendimos del todo, después de un año, nos ha quedado claro, son

perros muy especiales que entiendes cuando disfrutas de su compañía. Al principio, hay que

ser constante y tenaz para luego disfrutar de un compañero perfecto. Recomendamos y

animamos a todos los que estéis pensando en adoptar uno, que no lo penséis demasiado,

¡merece la pena!

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Agradecemos desde aquí a Cristina, Lidia y Alfonso por rescatarlo y acogerlo en su casa.

A Miguel, Mary y Lucia, por ser su casa de acogida y enseñarle tantas cosas.

A Genma y Araceli por ser las mejores profes del mundo.

Y a toda la familia Galgo Astur por ayudarnos siempre que lo necesitamos.

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Rosqui


Rosqui.01 Desde Mayo del 2014 Rosqui entró en nuestra casa y sinceramente nuestra vida cambio de una forma radical …Rosqui era una galgo de tamaño medio con bastante miedo y tengo que admitir que tanto ella como yo tardamos unas semanas en conocernos , lo que sí que puedo decir es que desde el primer día que vino a casa ella intentaba por todos los medios de que ella era capaz , intentaba tenerme contento , hacer las cosas bien , ponía muchísima voluntad , así que con mucha paciencia , con los consejos de amigos de galgolandia , cuando me notó a mi más relajado ya era otra perrita , se me acercaba , tomo desde el primer momento al sofá como su sitio de confianza y fue el sofá el que me permitió ir poco a poco acercándome a ella Una vez establecido el vínculo ya no había ningún problema ,Rosqui desde el principio fue limpia , noble , buena como ella sola , cada vez que mi hijo venia por casa salia a recibirle y saltaba de alegría cuando veía que nos íbamos a dar un paseo , le gusta estar con otros perros , sobre todo con sus primos de galgolandia Ver evolucionar el miedo de su vida a la serenidad de su mirada de hoy día es una satisfacción mutua , me mira a los ojos y parece saber que estoy pensando y que es lo siguiente que hay que hacer La verdad es que lo puso muy fácil , ya ha pasado casi un año desde entonces y no se cómo podría vivir sin ella, es parte de mi ser Yo no conocía nada de la vida de los perros , muy poco , ella fue mi primera experiencia , pero fue tan satisfactorio que aconsejo a todo el mundo que pueda , que quiera meter en su vida un trocito de cielo , que contacte con galgoastur , porque en este caso y en muchos otros , aparte de que son perros de una raza muy especial ideales para la compañía en casa , la asociación te ayuda de forma que todo el proceso se hace de una forma muy sencilla y te meten de pleno en una familia que gracias a Dios día a día va creciendo gracias a la labor desinteresada y 100% altruista de gente con una valía humana extraordinaria. Rosqui.02

SIETE (ADOPTADO)


El martes día 3 hizo un mes que Siete nos adoptó. Primero nos hizo una visita para comprobar

que todo estaba a su gusto, y tras una inspección exhaustiva de toda la casa, nos dio su

aprobación.

El día que Cristel y Chus lo dejaron en casa se pasaba cada ratito yendo a la puerta a esperar

a que volvieran a buscarlo. Escuchando cada vez que se paraba algún coche, oía abrirse un

maletero…., por suerte ese día hacía sol y disfrutó toda la tarde tirado en el jardín.

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Por la noche, decidió que no le gustaba nada donde le habíamos puesto la camita y cuando

me levanté por la mañana lo encontré durmiendo en el sofá de la habitación de los juguetes

de Alba. Pensé que se iba a despertar nada más que me pusiera a hacer ruido por la casa, pero

que va, a las 10.30 de la mañana le subí la persiana de la habitación y él escondió la cabeza

debajo de los cojines. Así que después de consultar a la agraviada usuaria del sofá, se lo cedió

encantada y de ese modo se ha convertido en la cama oficial y ahora tenemos un colchón

muerto de risa que solo usa alguna vez cuando quiere roer alguno de sus snacks.

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El segundo dia fue el del gran susto. Nos habían avisado Cris y Alfonso de que tuviéramos

mucho cuidado de que no se escapara, que era muy fácil que se perdiera. Y saliendo de paseo

con el, de repente se le acercaron dos perros, se asustó y se fue hacia atrás, resultó que el

collar estaba un poco flojo, se le salió por la cabeza y echó a correr mientras le perseguían los

otros perros. Cuando miré para la correa y vi que tenía el collar enganchado pero no había

Siete, me quedé helado, salí corriendo detrás de el, dando muestras de mi lamentable estado

de forma, porque a los cien metros ya estaba agotado, y, lo que era peor, sin rastro de Siete.

Un poco mas adelante me crucé con el perro que le había perseguido, que volvía a su punto

de partida y finalmente lo encontré, de pie, delante de la puerta de casa, esperando, como

diciéndome: “que lento eres”. Me dio la sensación de que había corrido hasta allí y delante de

casa le había hecho frente al otro perro haciéndole ver que aquella era su casa y allí el jefe era

él.

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A partir de ese momento, es como si hubiese llevado toda la vida con nosotros en casa. Se

asomaba a cada ratito a pedir mimos, paseaba y corría por el jardín y ¡hasta ladraba a algún

perro que pasaba!. Y así sigue, cada vez mas mimoso, cada vez más seguro y cada vez mas

protector de su territorio cuando se acerca algún perro.

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Con Alba desde el primer momento ha sido un amor. La segunda noche de estar en casa se fue

a tumbar junto a ella en la alfombra y ahí nos los encontramos viendo los dibujos. O se sientan

juntos en el sofá y Siete recibe clases de informática. Siete hace de despertador y cuando le

llamamos, sube a la habitación de Alba a despertarla a besitos, y ella se levanta de muy buen

humor. Además tiene una paciencia infinita cuando ella se empeña en abrazarlo y se queda

colgada de él. Entonces el pobre nos mira como diciéndonos: “lo que hay que aguantar”

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Los únicos problemillas que tuvimos (que ya están solucionados ) fueron las incursiones en la

cocina para robar comida. Tres días consiguió abrir la puerta y robar pan, aceite y todo lo que

pillaba a mano. El resultado fue la bolsa de tela donde guardábamos el pan, siniestro total,

la aceitera rodando por el suelo de la cocina y un charco de aceite relamido, además de las

consiguientes huellitas por toda la casa. Otro dia fue la bolsa del pan de molde hecha añicos y

ni rastro del pan, que estaba al lado del tostador y que acabó en el suelo. Y la ultima fechoría

fue un vaso de esos de duralex roto tras tirarlo de la mesa. Así que hemos tenido que comprar

un seguro a prueba de niños en la puerta y de momento no sabe abrirlo (aunque es muy listo y

no nos extrañaría que aprenda, jeje). Además, después de los robos nos pone esos ojitos y no

somos capaces de decirle nada porque él sabe de sobra que la ha armado!

Por lo demás, de momento sigue con mucha ansiedad por comer y aunque le repartimos la

comida en dos veces cada vez que entramos en la cocina está esperando que le demos más

comida.

Haciendo un resumen podemos decir que a Siete le gusta: Comer, los mimos, las siestas en el

jardín, fisgar por la ventana o por la verja del jardín, subirse en el coche, ir de paseo, correr por

galgolandia….

A Siete no le gusta: que no le demos de comer cada vez que nos pone ojitos y no saber abrir el

seguro de la cocina.

Y nosotros cada dia mas contentos de que se haya querido quedar en nuestras vidas,

encantados con el y encantados de haber conocido a un grupo de gente maravillosa, con

la que nos encontramos muy a gusto, que se desvive por el bienestar y la felicidad de estos

peludinos.

Nos vemos.

Alba, Mónica y Javi.

Tesla


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Hace casi dos años que Muñeca dejó de ser Muñeca para empezar a ser Tesla y formar parte de nuestra familia. La extraña del rincón, a la que su hermana Bowie le daba la espalda (“si no te miro, no existes”), se fue ganando el corazón de todos poco a poco y en silencio, como sólo ella sabe hacerlo.

Si miro atrás me doy cuenta de todo lo que ha cambiado y no sólo por las canas que le han salido… Todo lo que nosotras hemos cambiado con ella…Por no hablar de lo bien que le ha venido a Bowie su compañía.

Ha  descubierto la playa (que le encanta), los viajes en coche dejaron de incomodarla y ahora si un coche para a nuestro lado tiene que mirar a ver si baja alguien que conozca. Eso, si no te descuidas y se sube dentro. Olvidó la timidez para aprender a seguir a la pequeña relaciones públicas a saludar a todo el mundo. Nos encanta verla soñar (moviendo el  rabo, dando patadas, haciendo ruidos) y dormir profundamente. Lo que tardó en encontrar la tranquilidad de dormir…Todas las mañanas a las 8:30, con la puntualidad de un inglés, va a despertarnos, pero si no abres los ojos se tumba en el suelo y se queda tan feliz. Le ha cambiado hasta la expresión de la mirada. Es más dulce aun. Yo digo que son las cejas canosas, pero la gente me dice que no. Le encanta jugar a la pelota…demasiado. Y a los perros o los ignora o sólo sabe jugar a cazar(los). Ese instinto  siempre lo va a tener, aunque cada día va aprendiendo mejor qué se puede hacer y qué no.

Lo mejor de todo: verla correr. Feliz, dando saltos, ya sea detrás de la pelota o de otro galgo…En ese momento es inagotable, da igual su edad o su enfermedad. Los persigue hasta que dejan de correr y en ese momento les ladra para que vuelvan a ponerse en marcha, si no lo consigue, da la vuelta y vuelve moviendo el rabo con cara de “¿has visto?¿has visto cómo he corrido?”. Y nosotras, no podemos hacer más que sonreír.

Y ahora, tras soltarse a jugar en casa, tiene que aprender a ser los oídos de su “hermana”…Vueltas que da la vida.. Primero fue la pequeña la que le enseñó todo y ahora tiene que ser ella la que enseñe a la pequeña y la guie..

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Nosotras no hacemos más que alegrarnos cada día de la decisión que tomamos de adoptar un galgo. Son seres increíbles…especiales, distintos. Da igual su edad o estado de salud…Algunos lo dan todo al principio, y otros, como Tesla, van poco a poco, a su ritmo, aprendiendo qué es ser perro de casa. Que su vida anterior hay que dejarla atrás.

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Dama


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Retrato de una Dama

Cuando crecemos, las personas solemos construir nuestra vida como una casa
de ladrillos: el ladrillo de la pareja, el de los hijos, el de la familia, el del trabajo… Y
nuestra “felicidad” suele venir de esa sensación tan agradable que da tener todo en
orden, todo bajo control. Eso es lo que la gente entiende por una vida plena, completa.
Dicen que cuando envejecemos nos volvemos rígidos; de hecho, nuestras
propias articulaciones lo corroboran. Pero lo cierto es que la rigidez no aparece de
repente, uno no se levanta una mañana siendo “rígido”. La rigidez va surgiendo poco
a poco al creer que esos muros que nosotros mismos hemos construido nos dan la
seguridad que necesitamos. En mi muro había incluso una pintada que decía “ya es
suficiente”. Porque aunque siempre amé a los animales y desde niña deseé tener un
perro más que nada en el mundo, lo cierto es que mi vida ya me exigía suficientes
esfuerzos…
Pero un buen día conozco a Lila, la embajadora, simplemente para saber “qué
es un galgo”. Y no me quedo prendada de ella como perrita en particular, sino de
algo más allá: Lila me deja vislumbrar efectivamente lo que es un galgo, la energía
tan única que emanan y que se cuela sin mi permiso por algún resquicio de mi muro
mal enfoscado. Sí, sin mi permiso, como un enamoramiento loco que me susurra una
certeza incomprensible…
Y es entonces cuando conozco a Dama, dulce, discreta y delicada, como
su nombre. Y cuando la miro comprendo perfectamente esa certeza susurrada:
“la necesito”. Los días de espera hasta su llegada se hacen largos… y es que
inexplicablemente la echo de menos. Jamás he compartido mi vida con ella y, sin
embargo, la extraño. Porque ¿qué tienen los galgos? ¿qué tiene Dama de especial?
No lo sé. Pero quizá es precisamente lo que no tiene lo que me hace sentir que estoy
ante “otra cosa”: ante algo más que un perro y menos que… ¿que “qué”? no me atrevo
ni a escribirlo…
La tarjeta de presentación de Dama es su timidez que, en muchas ocasiones,
roza el miedo; pero desde que llegó a nuestras vidas está aprendiendo poco a poco
a dejar de ser esa “sombra peluda” que me sigue en cuanto me pierde de vista y
lentamente se va relajando y confiando, dejándonos ver todo lo buena, silenciosa,
sensible y mimosa que es; dejándonos sentir su presencia casi invisible que tanto nos
fascina… y su mirada: le coges la cabecita entre las manos y ella te mira… y de pronto
te das cuenta de que toda la inocencia, la belleza y la maravilla del mundo caben en
sus dos ojitos…

Socialmente “queda” muy bien decir que has adoptado un perro, queda aún
mejor decir que es un perro adulto y ya parece el “culmen de la solidaridad” decir que
has adoptado un galgo con un pasado trágico. Pero ¿cuál es la verdad, en realidad?
La verdad, mi verdad al menos, es que la “buena obra” no la hacemos nosotros, sino
el perro. Porque mi vida, nuestra vida, es más completa desde que tú estás en ella,
Dama. Hasta ahora no sabía que te necesitaba. No es sólo que necesite tu cariño o tu
compañía, es más que eso: necesito tu presencia animal que me conecta con algo que
no puedo recordar, tan sólo intuir, pero que sé que está ahí y que nos une.
¿Y el esfuerzo? Por supuesto, tener un perro supone un esfuerzo. Tener un hijo
supone un esfuerzo. Preparar una comida para nuestros seres queridos supone un
esfuerzo. Pero quizá es que sólo las cosas que exigen algún esfuerzo merecen la
pena en la vida…
Gracias, Dama, por llenar un hueco que no sabíamos que teníamos y hacer
nuestra vida más plena y hermosa.
Y, por supuesto, gracias a Noelia por “cuidárnosla” tan bien y a Araceli por cruzar
nuestros caminos.